Desayuno de campaña y salimos hacia la capital de Malí, Bamako. A 235 Kms.
Llegamos sobre la una del mediodía. Tuvimos gran dificultad para encontrar la comisaría de Policía donde teníamos que entregar los pasaportes. Es una ciudad bulliciosa y sucia.
Chema, Xisco y yo, comemos en la calle unos pinchos, para completar el menú con medio pollo anémico en un ruidoso bar, bautizamos el menú como "Pollo Bamakois". Después fuimos al Hogar de la Juventud, donde teníamos que montar el campamento.
El río está cerca y los mosquitos son muy numerosos. Los altos árboles del jardín donde habíamos acampado estaban plagados de grandes murciélagos que no paraban de gritar, y que al ocaso y al alba sobrevuelan en grandes bandadas la ciudad.
Ya de noche y después de adecentarnos un poco, salimos a ver el ambiente nocturno de la ciudad. Fuimos de copeo para acabar en un sórdido antro llamado Cotton club donde sonaba música "disco" europea y las mujeres eran realmente bellas, aunque sabíamos que la mitad, eran profesionales del amor mercenario ya que nos ofrecían seductoramente sus servicios.
Eugenio "ligó" y como no tenía donde pernoctar con la señorita, Chema y yo no tuvimos inconveniente en compartir la habitación con ellos.
Esa noche fue fatal debido a la gran cantidad de mosquitos que insaciablemente se posaban sobre nosotros y que pese al húmedo calor, nos obligaron a protegernos con los sacos. Por otro lado, el griterío de los murciélagos de afuera era insoportable, tal vez excitados por la luna llena.