Las moscas son un despertador de lo más efectivo. He pasado una noche regular por causa de los insectos y unos pequeños gusanos blancos de apariencia inofensiva, pero que a Magdalena, por lo visto le han producido una alergia. Se le han hinchado cara y brazos, su cara se ha azulado y tiene opresión pulmonar y dificultad respiratoria.
Salimos hacia Sangha, a 44 Kms. de pista infernal. Cuatro horas para llegar. Parecía que las ruedas del bus fuesen triangulares.
Al llegar y como se estaba convirtiendo en norma, adopto un guía, que me enseñará lo intrincado de un auténtico pueblo dogón.
El País Dogón está ubicado en una árida meseta de colinas rocosas situada en medio de la gran curva que describe el río Níger. El borde de esta meseta (una muralla de colosales bloques de arenisca) se precipita sobre la llanura que hay abajo. Sobre esta especie de despeñadero, donde viven los dogones, las losas de roca gris alternan con profundas grietas y barrancos. Durante la estación cálida, las desnudas rocas absorben tanto calor que hasta bien entrada la noche la temperatura es elevada. Violentos vendavales levantan nubes de polvo que al depositarse, van cubriendo las rocas. Pero entre las grietas y barrancos, donde el agua de lluvia puede quedar retenida, el suelo es bueno. Algunos baobab aislados, tamarindos y acacias, crecen en estas secas tierras. La fauna está representada por hienas, panteras, zorros, monos, serpientes y cocodrilos, que se alimentan con los pocos recursos que pueden encontrar.
Todos los aspectos de la vida de los dogones, ya se trate de su vida familiar, de las relaciones, de su actividad económica o de otro tipo, están constantemente ligados a su mitología y su visión de la vida. Su forma de tejer o de cultivar la tierra, sus convenciones domésticas y sus vestidos, así como la decoración de sus casas, es todo ello rico en símbolos.
El Hogón es el personaje más importante de la sociedad dogón. Es a la vez sacerdote y jefe de la región, y ejecuta las ceremonias religiosas y judiciales más importantes. Generalmente vive en una casa especial mantenida a expensas del pueblo. Las enseñas de su cargo son el báculo, a la vista del cual todos deben inclinarse silenciosos en señal de respeto, y la piedra que lleva alrededor de su cuello, transmitida de un Hogón a otro; usa trajes especiales, una túnica ondeante, que lleva sobre los amplios pantalones, sandalias azules con conchas de caurí y un gorro cilíndrico rojo.
El Hogón es el intérprete y depositario de las creencias mitológicas y teológicas, ya que no hay textos escritos. Existen dos mitos acerca de la creación. Según el primero, el dios Amma creó el universo a partir de una bola de barro siguiendo la técnica de un alfarero. Luego cometió incesto con la Tierra, con la intención de procrear mellizos. Pero en lugar de ello, de la unión nació un sólo ser, el zorro, que desde entonces se convirtió en el símbolo de todas las dificultades de la humanidad. Una segunda unión con la tierra resultó más fructífera, pues de ella nacieron dos mellizos, llamados Nummo. Los Nummo representaron el agua, la fuerza vital de la Tierra. Aun así no eran lo suficientemente fuertes como par impedir que el zorro tuviese una relación incestuosa con su propia madre, la Tierra. Este hecho turbó tanto el equilibrio del mundo que obligó al dios Amma a crear directamente a la primera pareja humana. Estos se unieron y engendraron ocho hijos, cuatro varones y cuatro hembras, que fueron los antecesores de los dogones.
El segundo mito es el del zorro pálido. Según este, fue el zorro mismo el que creó la Tierra con una parte de su placenta; y las primeras criaturas vivientes creadas por el dios Amma, fueron dos pares de mellizos hermafroditas. El primer par fue el de los Nummo, celestial y armoniosamente unidos; los otros dos se llamaron Ogo y Nommo y representan la discordia. Ogo rompió prematuramente su propia placenta y creó una Tierra seca, árida y virgen. Entonces el dios Amma sacrificó a Nommo para reparar esta discordia. Gracias a esto, aparecieron sobre la Tierra la humedad y el agua.
Nommo es asociado con la fertilidad y el agua, mientras que Ogo, el perturbador, representa la tierra árida e improductiva. Así, en la cultura de los dogones, aparece una oposición fundamental entre lo húmedo y o seco, entre lo joven y lo viejo, enlazado todo ello con el ciclo humano del nacimiento y la muerte. Piensan que la persona nace con dos almas, una masculina y otra femenina, y la circuncisión del varón simboliza el rechazo del alma femenina, lo cual es necesario para llegar a ser un auténtico hombre.
Las aldeas dogonas están construidas en la roca de la meseta para dejar libre la tierra arable y, a menudo, están encaramadas en un precipicio casi vertical, por eso suele ser de difícil acceso. En todos ellas hay graneros, pequeños templos y pozos públicos. La familia vive en recintos amurallados. Sus casas, generalmente rectángulares, están hechas de adobe y casi todas tienen azotea. Los graneros, también construidos de adobe, suelen ser de planta circular con tejados de paja en forma cónica.
Los hijos de los zapateros y herreros no son circuncidados nunca, ni sus hijas sufren la ablación del clítoris, como es norma en las demás muchachas dogón.
Los campesinos dogones se trasladan desde la meseta donde viven hasta la llanura, habitada por los pueblos pastores peul, para intercambiar sus cosechas por carne, sal y pescado.
Los pueblos dogones están colgados a lo largo de la pared rocosa, un poco al estilo troglodítico. Los dogones vinieron a refugiarse, hace algunos siglos a este lugar alejado y hostil. Después de haber cohabitado con los pigmeos, se quedaron solos. Casi totalmente aislados del mundo, han conservado intacta la mayor parte de sus tradiciones y costumbres.
El calor y por lo que supongo el agua, me empiezan a sentar mal. Cuando como algo, en seguida tengo que buscar alguna letrina. Paso la tarde reposando a la sombra. Cuando ceno, se repiten los síntomas, pero esta vez más fuertes, agravados como por una hipertensión en la cabeza que me obliga a parar a medio camino debido a los mareos y la ceguera momentánea. Duermo cerca de una letrina.
Sobre las cinco de la madrugada, algo que tenía agarrado en la nuca me despierta. Al no saber de que se trataba, no me lo quité con la mano, sino sacudiendo la cabeza. Era un enorme escarabajo coronado por dos largas antenas horizontales a su cuerpo. Le tuve que dar más de 10 veces con la sandalia, su fuerte coraza le protegía. Mientras le golpeaba, emitía un sonido, como si gritara.
Este incidente sin importancia me sirvió para darme cuenta de los relámpagos que había en el horizonte. Supuse que se acercaría la tormenta, por lo que cambié de sitio para acostarme bajo unos porches. El agua no tardó en caer violentamente, con las consecuentes prisas de mis compañeros.