Dia 15

Llevamos ya 15 días de viaje, y nos quedan otros 15. Parece que hace más de dos meses que salimos de casa, Palma queda muy lejos. Cuando tomo apuntes en este diario, se me hace difícil recordar donde estuve, que hice, que comí, etc. el día anterior. Vivimos rápido e intensamente, cada día ocurren mil y una cosa distinta, son muchos detalles que saturan la memoria.

Mientras desayuno, un viejo desaliñado se me acerca para venderme una pipa tuareg, la que él usaba, el negocio quedó zanjado con diez aspirinas y dos comprimidos de vitamina C.

Después hacemos los trámites de policía, donde también sacamos el permiso voluntario de fotografía, para terminar en la Oficina de Turismo, donde tuvimos que pagar la tasa de turista, 70 francos cada uno.

Tuvimos la mañana libre para pasear por las calles y mercados de Gao, casi siempre rodeados de negritos.

El punto de reunión del grupo estaba en la puerta del Hotel Atlántic. Mientras Xisco y yo esperábamos al resto del grupo, fuimos presa fácil de vendedores ambulantes que insistían incansables en sus ofertas. De locura. Nuestro suplicio terminó cuando salió el conserje del hotel con un látigo en la mano, chasqueándolo y dispuesto a utilizarlo contra los mercaderes. Fue sorprendente lo pronto que nos quedamos solos.

Comimos a orillas del Níger entre baño y baño.

Cruzamos el río con el transbordador para llevarnos la gratificante sorpresa de volver a pisar asfalto, después de 1317 Kms. de pista y caminos de herradura.

Pasamos por Gossi, pueblecito con mercado de animales los domingos al que vienen nómadas tuareg y pastores peuls.

La mano de Fátima.

Atravesamos el Mar de Hombori , que es un paisaje muy pintoresco, dominado por unos picos llamados La Mano de Fátima. Llegamos a Hombori, pueblo de unos 4000 habitantes (songhais), y cenamos en una de las muchas aldeas que hay en los linderos de la carretera, en un cobertizo iluminado por la tenue luz de los farolillos.

Cuando me pusieron el vaso de agua entre el candil y mis ojos, pude comprobar la dudosa transparencia del líquido. Parecía como si la hubieran mezclado con unas gotas de leche. Turbia.

Esa noche soplaba una brisa muy agradable, habitada por moscas y mosquitos, y ya se sabe, éstos son el alimento de los escandalosos batracios que por allí moraban.

Touareg

Dormimos bajo el bus, al lado de la carretera, con el espectáculo de la Mano de Fátima que eclipsaba el cuarto creciente, dándoles un aspecto fantasmal.

Día 16 de Julio Día 114 de Julio Click para ver ampliación.